Deportivos asequibles de los 80 (II)

Continuación de la primera entrega.

LOS HERMANOS PEQUEÑOS

Siguiendo la habitual tendencia de los fabricantes de ir agrandando sus modelos, el primer Golf medía 3’7 m de largo, mientras que la segunda generación ya alcanzaba los 4 m (como curiosidad, el actual mide 4’25 m). Los modelos vistos anteriormente estaban entorno de esos cuatro metros de longitud, pero no tardó en haber multitud de coches que ocuparon de nuevo el segmento de mercado existente por debajo, o que nunca salieron de él, como el Renault 5 Turbo.

Renault 5 Copa Turbo - 1 - 500


Empezaré por éste, que no creo que sea el mejor de la década pero posiblemente sí sea el más recordado, aunque sólo sea por las innumerables charlas sobre el tema de “entró el turbo al reducir antes de la curva y el coche aceleró solo, así que me salí”. Normalmente cuando el que hablaba era un amigo del accidentado se le podía hacer entrar en razones sobre la irracionalidad del argumento, pero como fuera el conductor…

Su historia es larga, porque Renault ya contaba con una versión Alpine del R5 desde 1976 (se comenzó a vender sólo unos meses antes que el primer Golf GTI). Esta primera versión contaba con un motor atmosférico de 1.400 cc y 93 CV, al que en España se llamó Copa por la copa de promoción que organizaba Renault, y de la que salió Carlos Sainz.

En 1984 se presenta una versión turbo de este modelo fabricado en España, a la que se denominó Copa Turbo. La potencia aumentó a 110 CV. Con un peso de 870 kg, tenía una impresionante aceleración y una velocidad máxima de 186 km/h. Estéticamente no tiene más cambios respecto al Alpine (o Copa) que las llantas de aleación y la odiosa pegatina “TURBO” que se puso de moda poner en cualquier coche.

En cualquier caso hay que tener prudencia con los resultados de las pruebas de prensa y los motores turbo. Aumentar la presión de soplado para quedar mejor era extremadamente fácil. Recuerdo que una revista comentó que se habían dado cuenta del truco, pero mi memoria no llega a quién fue. El caso es que no era raro que los turbo de las pruebas dieran aún más potencia en el banco de pruebas que la declarada por el propio fabricante.

Renault 5 GT Turbo - 1 - 500
Sobre la nueva serie denominada Supercinco, presentada en 1985, se realizó una nueva versión turbo, que ahora llamaron GT Turbo. Este modelo fue mucho más vendido y es el que posiblemente nos venga a la mente al pensar en un Renault 5 turbo. Con la misma cilindrada del anterior y un peso de 865 kg, inicialmente tuvo una potencia de 115 CV que posteriormente se aumentaron a 120. 205 km/h y 8 segundos en el 0-100 dan fe de que corría de verdad.

En el lado negativo estaba un tren delantero que no lograba transmitir bien la potencia al suelo, y como en casi todos los turbo de la época la combinación de una fiabilidad peor que los atmosféricos, especialmente en las primeras versiones, y un consumo más alto.

A este coche le veo muchas similitudes con la Yamaha RD 350. Alto, antes de decir que es un disparate vamos a pararnos a reflexionar, que ya sé que uno es un coche y otro una moto: ambos son de la misma época, eran baratos para lo que corrían, cada uno tenía su forma de patada repentina que envenenaba al conductor (turbo en uno y motor dos tiempos con pocos bajos en la otra), ambos eran fáciles de preparar, se corrieron copas de promoción con ellos, también eran una alternativa asequible para correr en otras categorías … y los dos acabaron con una leyenda negra a sus espaldas.

En mi opinión, la combinación de los factores anteriores hizo que muchos acabaran en manos de conductores muy jóvenes con más ganas de correr que experiencia o cabeza, o que ambas, por lo que tuvieron muchos accidentes Y de ahí la leyenda, ya que es más fácil culpar al coche que asumir el fallo propio. También para los dos modelos vale que la facilidad de prepararlos hace que actualmente sea difícil encontrarlos en buen estado si no han pasado ya por las manos de alguien que los haya restaurado.

Existió una versión R5 Turbo con motor central y una Maxi Turbo para el mundial de rallyes. Ambas están ya en otra categoría superior a la que nos ocupa hoy.

Entre sus rivales, el Fiat Uno Turbo fue el que por concepto era más parecido. Con un tamaño y cilindrada similares, tenía la ventaja de incorporar inyección electrónica y árbol de levas en culata. Las primeras versiones tuvieron una respuesta más suave del turbo que la del R5, con 105 CV eran un poco menos potentes, y una suspensión más blanda les hacía menos efectivos en conducción deportiva. El R5 quedó como el mejor deportivo de ambos, se vendió mejor, y el Fiat se hizo con el premio de consuelo de ser más confortable y bonito.

Citroen AX GT - 1 - 500

Habiendo dado un pequeño repaso a los turbo, voy a seguir con el modelo más pequeño de la categoría, el Citroën AX GT de 1987. Es un modelo interesante entre otras cosas porque siguió el camino opuesto al resto: más pequeño en lugar de más grande, y centrase en reducir el peso en lugar de buscar más potencia.

Citroën se puso manos a la obra para hacer un coche con lo mínimo imprescindible: con una longitud de sólo 3’5 m y unos acabados espartanos logró un peso pluma de 710 kg. Su motor tenía una cilindrada de 1.360 cc y lograba 95 CV, por lo que sus prestaciones eran buenas sobre todo al acelerar, tardando 9 segundos en pasar de 0 a 100 km/h y obteniendo una velocidad máxima de 180 km/h. Era un coche ágil sin dejar de ser estable, fácil y divertido de conducir, barato, con un consumo bajo y un motor muy fiable. También se realizó una copa monomarca con él.

Peugeot 205 GTI - 1 - 500

Para el último modelo de mi particular podio, por supuesto discutible, dejo al que creo que es el mejor de la categoría de mini deportivos de 3’5-3’7 m de la década, el Peugeot 205 GTI.

Presentado en 1984, sus 3’7 m de longitud le hacían ser el mayor de este trío. También era el mejor acabado y a mi juicio el más bonito. Este primer modelo tenía una cilindrada de 1.600 cc, un peso de 850 kg y 105 CV de potencia. Sus prestaciones eran un poco inferiores a las del R5 GT Turbo del momento, logrando una velocidad máxima de 190 km/h y una aceleración de 0 a 100 en 9’4 segundos. Donde destacaba era en que tenía una mejor estabilidad y un comportamiento más noble.

En 1986 se aumenta su potencia a 115 CV, pero es en el siguiente año cuando llega el modelo definitivo con 1.900 cc y 130 CV, con el que ya lograba alcanzar los 200 km/h y acelerar de 0 a 100 en 9 segundos. Un motor con muchos más bajos que el del R5, una mejor estabilidad y fiabilidad son muchos puntos a favor del 205. No obstante, todo hay que pagarlo, y en este caso con dinero, ya que el 205 siempre fue el más caro.

Son tres coches rápidos, asequibles y divertidos.

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