¿Empiezan a moderarse las subidas de precios de los clásicos?

Hacía unos meses que no tenía la curiosidad de mirar anuncios de coches de los años ochenta y principios de los noventa. Al hacerlo hoy me he llevado una pequeña sorpresa.

Me he encontrado una situación dispar: algunos siguen subiendo, pero la mayoría se mantienen estables, e incluso dos modelos bajan claramente. Estando acostumbrado a que los precios no hicieran más que subir mes tras mes, esto es toda una novedad.

Y he visto a algún viejo conocido entre los anuncios, síntoma claro de que no se puede vender al precio que quiere su propietario.

Una vuelta por las secciones de motos y se confirma algo parecido. En este caso no veo bajadas, pero sí que la mayoría de modelos están en un precio similar, y también me encuentro viejas conocidas que no se venden.

En ambos casos se observa que los que siguen subiendo son los modelos más exclusivos, los destinados a ser futuros clásicos con mayúsculas. Mi impresión sigue siendo la misma que en el artículo de “burbuja de clásicos”: en los coches más caros están las mayores revalorizaciones, pero también los mayores riesgos.

Todo esto tiene su lógica, porque lo que no la tenía es que por coches destrozados mecánicamente, y modificados por sucesivos canis hasta el punto que daba asco verlos, se pidieran precios de clásicos de colección.

Pensando un poco, me parece que esto puede ser el inicio de al menos una moderación en las subidas de precios por varios motivos.

Comenzando por el punto de vista de pura inversión, encuentro un par de aspectos a resaltar.

El primero, la recuperación de la inversión inmobiliaria. Aunque actualmente no ha llegado, ni de lejos, a los niveles absurdos de los últimos años de la pasada burbuja, y estando recuperándose ahora los precios sobre todo con la idea de comprar para alquilar o por las compras de grandes inversores institucionales, este es un país adicto al ladrillo a todos los niveles de la sociedad, y en cuanto le dan la oportunidad vuelve a ello. Aquí provecho para introducir mi opinión personal de que me parece que esta vez, en España va a tener mucho menos recorrido que en el pasado.

Ahora además tenemos una alternativa que se está haciendo popular muy rápidamente: las criptomonedas.  Es una opción con un riesgo muy alto, muy volátil, con no pocas estafas, en la que hay que ser muy selectivo y prudente, y que nadie sabe cómo va a acabar: si con unas pocas criptomonedas establecidas como alternativas estables y desapareciendo el resto, que es bastante posible, si intervenidas por los gobiernos, o si desmoronándose todo, o al menos una buena parte. Pero los rendimientos de momento están siendo espectaculares en algunas de las casi novecientas opciones de monedas disponibles a día de hoy, y eso es suficiente para arrastrar a muchos. Esta es la fiebre del oro del siglo XXI. Y, salvo los auténticos aficionados a los coches clásicos, a ver quién quiere sudar y sufrir con uno cuando cree que existen alternativas que no requieren esfuerzo, que desde luego no necesitan tanto espacio ni tienen tantos impedimentos legales, cuyo resultado es inmediato, y que hasta están mejor vistas socialmente.

También me parece importante que se están empezando a ver las orejas al lobo de las prohibiciones. Y sólo con pensar en este lobo en la España actual es como para echarse a temblar (por ejemplo, a la larguísima lista de prohibiciones en todos los campos de nuestra vida de las últimas décadas acabamos de sumar de la de comprar y vender piezas de recambio entre particulares). Se suceden las noticias sobre endurecimiento de la ITV, futuras prohibiciones para aparcar o circular en Barcelona o Madrid, aumento de la edad mínima para que un coche se pueda considerar clásico, etc. Las cosas van a ir por ese camino en el futuro.

No nos olvidemos tampoco de que la situación económica en España es la que es, y en una época en la que, en el sector privado, empieza a ser un privilegio tener un sueldo de más de mil euros, y eso para quien consiga salir del paro, simplemente no hay dinero para caprichos.

Además algunos de estos coches partían de precios de derribo. Era de esperar que tuvieran una fuerte subida durante un tiempo, y que llegaran a estabilizarse tras ella.

Y para terminar, ya no hay programas en la televisión sobre lo entretenido y rentable que es comprar coches viejos para restaurarlos. Hace un par de años llegué a contar cinco que se emitían simultáneamente. Otro factor menos con el que contar para empujar al gran público a invertir en coches.

No sé si es pronto para dar por finalizada la burbuja de coches clásicos, pero me parece que la situación está empezando a cambiar.

 

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