Viviendo con un GTV V6

Estrenamos vuestras aportaciones con un artículo muy interesante de Leonardo, que nos cuenta su experiencia con un GTV V6.

Alfa GTV V6 - 500

Hace ya casi 7 años que compré mi Alfa GTV 3.0 V6 24v del 97. El pobre llevaba dos o tres años parado al sol en un compra/venta/taller de clásicos italiano cerca de casa.

Tenía muy buena pinta, con sus llantas Binno, suspensión rebajada y escape Novitec. La combinación de colores era la perfecta (para mí), gris titanio con interior negro. Tenía bastantes cosas por hacer (frenos, suspensiones, silentblocks, etc.) pero me había salido barato y el motor había sido bien reconstruido hacía poco tiempo. Después de dejarlo perfecto mecánicamente el coste total se quedó alrededor de los 7.000€, solo tenía que durar. ¡Y bien que duró! Todo el mundo me decía, y yo mismo pensaba, que aguantaría muy poco, que algo gordo le pasaría y no compensaría arreglarlo. Hasta hoy. Me lo llevé a Valencia donde entonces vivía y ha sido mi único vehículo hasta hace poco. Después de Valencia estuve viviendo con mi ahora mujer en Lyon, Londres, Roma, Milán, Lyon otra vez, Valladolid y finalmente de vuelta  a la terreta, Alicante, donde vivo desde hace 2 años. A todos esos destinos nos acompañó fielmente, y el único problema que tuve con él fue el dinero que nos gastamos en gasolina. Ha sobrevivido a vivir siempre en la calle, a las carreteras de todos esos países y a mi particular estilo de conducción (en Francia y en Italia deben de haberme hecho un book con mis fotos de radar).

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Sus puntos fuertes son su motor Busso con su increíble sonido, su diseño y su suspensión trasera, que consigue disimular increíblemente bien su condición de ser tracción delantera. La dirección es muy directa y transmite fenomenal todo lo que pasa. También tiene sus defectos, como la posición de conducción alta y simiesca, el alto desgaste de determinadas piezas por su peso y la dificultad de encontrar algunos recambios descatalogados. Es un muy buen GT, conducirlo por nacionales abiertas y rápidas o autovías es una maravilla. La dirección es muy  rápida y directa y transmite fenomenal lo que hacen las ruedas delanteras. La suspensión trasera es bastante complicada y diseñada en exclusiva para este modelo. Le da un comportamiento en paso por curva impecable, con mucho grip. En el límite tiende a irse de morro por el peso del motor pero modificando un poco  la suspensión y moviendo el peso más hacia atrás se puede alcanzar un deslizamiento neutro en curva que permite conducir el coche casi como si fuera un kart, metiéndolo rápido y fuerte en la curva, derrapando de las 4 ruedas y controlando la trasera fácilmente levantando un poco el pie del acelerador. Aun así se nota que el coche sufre en el límite, los frenos se calientan en no mucho tiempo y los neumáticos se desgastan bastante rápido, por eso no lo recomendaría para competir ni para tandas.

Hace unos meses ha sido sustituido como coche habitual por un Nissan 350Z y he tenido, por fin, la oportunidad de darle un buen repaso al motor, se lo debía. Ahora es mi juguete y mi psiquiatra. Lo saco un par de horas por carreteras desiertas que conozco para escuchar el rugido de su V6 retumbando en las laderas de las montañas,  no existe mejor terapia.

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